Qué es el coordinador de parentalidad y cuándo es necesario

El coordinador de parentalidad es una figura relativamente nueva en España pero con una trayectoria consolidada en otros países, especialmente en Estados Unidos y en el norte de Europa. Su presencia en los procedimientos judiciales de familia está creciendo de forma notable en los últimos años, y cada vez más juzgados la incorporan como herramienta para gestionar los casos de mayor conflictividad.

Pero ¿en qué consiste exactamente? ¿En qué se diferencia del mediador familiar? ¿Y cuándo tiene sentido recurrir a ella? En este artículo lo explicamos con detalle.

¿Qué es el coordinador de parentalidad?

El coordinador de parentalidad es un profesional especializado —habitualmente psicólogo o trabajador social con formación específica— que interviene en situaciones de alta conflictividad entre progenitores separados para ayudarles a gestionar la crianza compartida de sus hijos, reducir el conflicto y proteger el bienestar de los menores.

Su función no es terapéutica ni mediadora en sentido estricto. El coordinador de parentalidad tiene un mandato concreto: ayudar a los progenitores a implementar el plan de parentalidad o las medidas establecidas judicialmente, resolver los desacuerdos cotidianos relacionados con los hijos y, cuando es necesario, tomar decisiones vinculantes sobre aspectos específicos de la crianza que los progenitores no son capaces de acordar por sí mismos.

Esta capacidad de tomar decisiones vinculantes es lo que diferencia al coordinador de parentalidad del mediador familiar, que solo puede facilitar el acuerdo entre las partes pero no imponerlo.

¿En qué se diferencia el coordinador de parentalidad del mediador familiar?

La mediación familiar es un proceso voluntario en el que un tercero imparcial ayuda a las partes a alcanzar acuerdos por sí mismas. El mediador no decide ni impone: facilita el diálogo y el entendimiento. Por eso la mediación funciona bien cuando existe una conflictividad moderada y ambas partes tienen disposición real para llegar a acuerdos.

La coordinación de parentalidad está diseñada para situaciones en las que la mediación no es suficiente: cuando el conflicto es tan intenso que los progenitores no pueden comunicarse de forma mínimamente funcional, cuando los acuerdos alcanzados se incumplen sistemáticamente, o cuando los menores están siendo dañados por el conflicto entre adultos de forma continuada. En estos casos el coordinador tiene autoridad para tomar decisiones sobre aspectos concretos de la crianza sin necesidad de que ambas partes estén de acuerdo.

¿Cuándo es necesaria la coordinación de parentalidad?

La coordinación de parentalidad está especialmente indicada en situaciones como:
· Progenitores que se comunican de forma muy conflictiva o que directamente no pueden comunicarse sobre los hijos
· Incumplimientos reiterados del régimen de visitas o del plan de parentalidad establecido judicialmente
· Situaciones en las que los menores están siendo utilizados como mensajeros o como instrumentos del conflicto entre adultos
· Casos con presencia de barreras parentales o proceso de alienación parental en curso
· Procedimientos judiciales que se reabren de forma recurrente por incumplimientos o desacuerdos sobre la crianza
· Familias en las que los hijos muestran síntomas claros de daño psicológico derivado del conflicto entre sus progenitores
· Situaciones de alta conflictividad en las que la mediación ha fracasado o no es viable

¿Cómo funciona la coordinación de parentalidad en la práctica?

El proceso de coordinación de parentalidad comienza con una fase de evaluación en la que el coordinador conoce a ambos progenitores, recoge información sobre la situación familiar y el nivel de conflictividad, y analiza las necesidades específicas de los menores. A partir de esta evaluación se define el plan de intervención.

Durante el proceso, el coordinador mantiene reuniones periódicas con los progenitores —de forma conjunta o por separado según el nivel de conflicto— para trabajar los aspectos de la crianza que generan desacuerdo. También puede mantener contacto con los menores, con los colegios, con los pediatras o con otros profesionales implicados en la vida de los niños.

Cuando los progenitores no consiguen llegar a un acuerdo sobre un aspecto concreto —las vacaciones, una decisión médica, un cambio de colegio— el coordinador puede tomar una decisión vinculante que ambas partes están obligadas a respetar, siempre dentro del marco establecido por la resolución judicial.

El coordinador también elabora informes periódicos para el juzgado sobre la evolución del proceso y el cumplimiento de los acuerdos, lo que lo convierte en un puente entre el sistema terapéutico y el judicial.

¿Cómo se activa la coordinación de parentalidad?

La coordinación de parentalidad puede activarse de dos formas.

La primera es por designación judicial: el juez puede ordenar la coordinación de parentalidad como medida dentro del procedimiento de familia, designando al profesional o derivando a las partes a un gabinete especializado. Esta modalidad es cada vez más frecuente en los juzgados de familia españoles.

La segunda es de forma voluntaria: ambos progenitores, o uno de ellos a través de su abogado, pueden solicitar la intervención de un coordinador de parentalidad sin necesidad de que exista una orden judicial. Esta modalidad es especialmente útil cuando las partes quieren evitar un nuevo procedimiento judicial o cuando quieren anticiparse al deterioro de la situación antes de que llegue a extremos más graves.

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El Gabinete PsyFORIS forma parte de ACOPA-CM y FECPA, las principales organizaciones españolas especializadas en coordinación de parentalidad, y cuenta con una larga experiencia en la intervención en situaciones de alta conflictividad familiar. Si crees que tu situación podría beneficiarse de la coordinación de parentalidad, contáctanos para una primera consulta.

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